martes, 1 de febrero de 2011

Asocial.


Era un día nublado. Las montañas, quietas, imponían su sombra al paisaje. Él las miraba desde una colina, agazapado bajo un ciprés. Solo, siempre solo. Amenazaba lluvia, probablemente tormenta. Lo estaba esperando, lo deseaba. Necesitaba una excusa, un motivo para odiarse. Se encontraba mejor conviviendo con ese silencio que le permitía torturarse. Sabía demasiado bien lo que era tener compañía, con esos murmullos de fondo y esas críticas impertinentes, o con esa falsa caridad de la que algunos presumen. Le hacían sentirse víctima de una sociedad que le repugnaba. Con sus idas y venidas quería dejar claro que era él quien había tomado la decisión de olvidarse del mundo.

Esa decisión la tomó desde bien joven, sin casi darse cuenta de lo que estaba haciendo. Se conocía el paisaje de memoria. A veces se preguntaba por qué iba a ese lugar, y nunca quiso contestarse. Pasaba el rato siempre de la misma forma, en esa colina, bajo ese ciprés, esperando...

Al sonido del primer trueno le acompañaron las primeras gotas, entonces se levantó y se fue a casa.

lunes, 24 de enero de 2011


Todavía recuerdo el sonido del mar, el olor de la playa y esa brisa marina con la que el tiempo se acelera. Fíjate, he visto dos veces el mar y se me ha grabado su imagen mucho más que la del jardín de ahí fuera. Hay veces que me pregunto por qué dejé de lado mis sueños, aunque la respuesta es muy fácil; porque me decanté por uno de ellos. No necesito nada más. Te preguntarás por qué hoy estoy así, tienes razón en eso de que ayer estaba muy callado, y tengo la respuesta a tu pregunta. Hoy al despertarme, me he dado realmente cuenta de que morir no significa callarme.

miércoles, 5 de enero de 2011

Día 6 por la mañana.



Se levantó con una energía impropia de él, incluso media hora antes de lo planeado. Cogió unas cacerolas y se internó en la habitación de sus padres. Por respuesta recibió un frustrante "falta media hora"; lo intentó llorando un poco. No daba resultado. Fue corriendo al salón, a mirar debajo del árbol. Casi rompe el jarrón de la mesilla por la desesperación de no ver ningún regalo, se habían olvidado de él, le habían traicionado. Volvió a la habitación de sus padres, esta vez con miedo en el rostro y unas lágrimas incontenibles. Ni se lo pensó, entró armando el escándalo. Buscando de entre la oscuridad a su madre. Focalizando en ella su rabieta. Sabía de sobra que solo se podía dar con los Reyes Magos vía carta, y estaba dispuesto a escribirla de nuevo.

Se ausentó de la habitación de sus padres durante dos minutos con este fin. Su carta consistió en un par de dibujos ininteligibles que querían representar una moto teledirigida y un camión de bomberos. Sin detenerse en contemplaciones, entró de forma ruidosa en el cuarto y vio a sus padres levantados, mirándole fijamente. Extendió su carta hacia su madre y se ofreció como voluntario para acompañarla mientras la tiraba al buzón. Debía asegurarse. Al volver a casa se encontró con la sorpresa y con un hilo de voz solo pudo decir "magia".

jueves, 30 de diciembre de 2010


Estaba yo cumpliendo mi deber, como capitán del navío "Esperanza". Manejando el timón para mantener el rumbo. Nos dirigíamos hacia las islas Mosán, partiendo desde el puerto de Cala vieja, al norte de Mortoñe. Llevábamos ya día y medio de viaje, y divisamos un buque a una distancia aproximada de 5 millas. Según mis oficiales, y yo era de la misma opinión, ese barco tardaría dos días y medio en darnos alcance. Como el puerto al que nos dirigíamos se hallaba a un día desde las coordenadas en las que nos encontrábamos, solo debía preocuparme de mantener el rumbo y escoger los mejores vientos.

El barco que yo lideraba contaba con una tripulación de 100 hombres, de los cuales 10 eran oficiales, 10 artilleros y los restantes marineros de baja condición. Solo habían sido adiestrados en el arte de interpretar los vientos, y manipular las velas. Nadie se había encargado de enseñarles a disparar cañones, o una noción básica de combate. Comprenderán que con semejantes pasajeros no me podía permitir una batalla.

Lo que aconteció después aún no puedo explicármelo, empezó una tempestad y, de tan ocupados que estábamos para evitar volcar, no nos dimos cuenta de la maña del buque que nos perseguía. En 20 horas nos dieron alcance, bastó con un simple cañonazo para organizar el escándalo. Al no disponer de tripulación competente impedí a mis hombres el organizar una escaramuza y les convencí para no ofrecer ninguna resistencia, confiando en la dignidad del agresor. Yo mientras esto ocurría, al percatarme de la enseña pirata del otro buque, decidí coger un bote de forma discreta, y asegurar así mi supervivencia. Dejando a todos mis hombres sufriendo las consecuencias de mis actos. Llegué a puerto tres largas horas después del abordaje. Mientras remaba pude escuchar el clamor de una refriega distante, que fue demasiado breve. Con esto puedo garantizar la pérdida de esos 100 hombres, y del mejor navío de nuestras filas.

Espero que su señoría pueda tener piedad de este cobarde, pues considero la cobardía como una enfermedad y no un defecto o un acto de egoísmo como piensan otros. Por ello espero que su señoría entienda mi conducta y juzgue, siempre en su recto proceder, de forma ventajosa, para salvaguardar a este servidor de la corona, que enfermo, no pudo atender su obligación.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Despertar

Al abrir los ojos vio un ente blanco con una forma desconocida, moviéndose por un espacio blanco, decorado con algún que otro objeto de forma extraña. A su izquierda tenía una superficie elevada, en ella se encontraban otros seres semejantes al anterior con otros colores, en su mayoría tonos rojos y verdes. Guiado en todo momento por la curiosidad, siguió con su observación del entorno donde había aparecido. Al fondo podía ver una superficie que irradiaba una luz amarillenta en la que se expresaban símbolos mediante zonas iluminadas, algunas de estas se movían a un ritmo concreto. Había otros objetos, aunque no les dedicó mucha atención.

Le costaba muchísimo encontrarle sentido a todo lo que veía y escuchaba, era como vivir en dos realidades paralelas que no concuerdan. No por ello dejaría de observar, de escuchar o, sobre todo en los primeros días, de oler. Con el olfato podía identificar aquello que no podía entender con la vista o el oído, no era capaz de explicar por qué, pero era el sentido que más usaba en esos días, ahora diría que es absurdo, pero en ese momento, era algo imprescindible.

Al cabo de un rato empezó a escuchar un chillido agudo y constante, este sonido provocó el movimiento del ser rojo, quien dirigiéndose hacia un rincón de la habitación, cogió un objeto blanco, flexible y esponjoso, para luego, acercarse a él y colocárselo con mucho cuidado entre las piernas. Le hacía falta un pañal limpio.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad



Nuevas luces iluminan tu rostro
Tus primeras luces, tus primeras miradas.
Nuevas canciones los ángeles cantan
Tus primeras palabras escuchadas
Nuevos ruidos se escuchan al alba
Animales de granja anuncian tu llegada
Nuevas gentes por el portal aparecen
Rostros te contemplan en esta madrugada.

Son tus primeras miradas.

Estás a los brazos de María
Ella te mira, ella te vela
Ella te observa, ella te sostiene.
estás en un lugar recóndito
resguardado de las estrellas
por una bóveda de tierra,
Estás en una cueva, oculto entre bestias
Ni fuego, ni cuna, ni mantas
Solo un montón de paja babada
Para coronar tu llegada.

Nuevas estrellas surgen de la nada
detalles que decoran tu cuna dorada.
Nuevas personas descubren tu venida
largos viajes para adorar tu mirada.
Nuevas luces coronan al alba
Y amanece un día de esperanza.
Nuevas canciones se cantarán mañana
Para conmemorar tu llegada

domingo, 19 de diciembre de 2010

Historias de un "no"


Solo dijo una palabra, tajante, rotunda, no daba pie a ninguna réplica. Sabían perfectamente que no iba a ceder, nunca lo hacía. No por ello dejaban de intentarlo, quién sabe, quizás esa vez fuese el primer punto de inflexión, la propuesta era bastante buena, no era demasiado moral, pero quitando eso, era perfecta. Tenían la esperanza de dar en el clavo, de acertar con el precio de ese hombre.

No se les ocurría la forma de entrarle. Parecía una barrera infranqueable, dudaban si respetarle o simpatizar con él. Le conocían desde hacía 12 años, y aún no sabían cómo manipularlo ni cómo engañarle. Aunque esto último no les convenía, por lo menos dependiendo de él como dependían. Por muy cercano que pareciese, a la hora de hacer tratos con él, siempre estaba distante, recapacitando desde la sombra, haciendo esos cálculos que le caracterizaban, y sus decisiones eran impredecibles pero tajantes. Imponía su autoridad con su presencia, y la ejecutaba, la mayoría de las veces, con una simple mirada. De esta forma se evitaba muchas propuestas indiscretas o preguntas impertinentes.

Sabían que tenían pocas posibilidades y mucho que perder, si seguían con el plan establecido se estaban desenmascarando y para eso no habría vuelta atrás. Lo volvieron a proponer con todos los detalles, usando todas sus cartas y todos los argumentos posibles, desnudando la propuesta hasta los más ínfimos detalles, y por respuesta obtuvieron otro tajante y rotundo NO. Y al no poder ir al circo, para disimular su resignación, se quedaron viendo la tele hasta tarde, como si nada hubiese pasado.