domingo, 31 de octubre de 2010

Solo es un salto...


Aún me quedan varios metros, unos 100 más o menos, no tendré que preocuparme hasta que llegue a los 20, cuando tenga el obstáculo encima, de momento voy a disfrutar cada zancada. Cada vez estoy más nervioso, no me consigo acordar de cómo tenía que moverme, ¡por qué me pasa esto ahora! espero que mi caballo no se dé cuenta, y salte, solo espero que salte, y no caerme... Calma, ante todo calma, aquí mando yo, y por muy asustiado que esté voy a saltar. Lo he decidido al subirme al caballo. Quizás después de mi primer salto el siguiente será más fácil... Ojalá no hubiese tanta gente mirando... allí está mi madre, ¡por qué se preocupa tanto, solo es un salto!, y allí mi profesor ¿porqué me mira así? me está poniendo nervioso, ¿estoy haciendo algo mal? creo que no, si lo hiciese ya me estaría gritando, como siempre, y justo al lado mi hermano pequeño, pobrecillo..., que cara de envidia que tiene, ya le tocará algún día pasar por este momento, sólo tiene 7 años, luego le convenceré de que no es para tanto..

Uffff... se acerca la valla, me ha dicho el profesor que la ha puesto de 60 cm, hasta ahora solo he saltado crucetas pequeñas, no sé cómo saldrá, pero no tiene por qué pasar nada. Empiezo a notar como este caballo se empieza a ir a la izquierda, ¡a mí no me la cuelas! ya vuelve a estar encarrilado... ahora hay que estar seguro, ¡NO, POR AQUÍ NO!!!! ¿crees que mandas tú? vale, ahora sí, hacia la valla, eso es. Quedan dos metros, el caballo está bien de frente, ya mira al obstáculo, que alegría. Ahora viene el momento más crítico, donde se producen las sorpresas, espero que no me rehuse, no en mi primer salto por lo menos, taconcito para que se centre.... me levanto un poco, y a ver que pasa, ¡bien! la cosa funciona, le ayudo a saltar desde arriba... que chulo... creo que no me estoy colgando, creo que lo estoy haciendo bien, las riendas van sueltas.... ahora a ver la caída, a ver si se recoge bien, espero que si, ya he conseguido que salte, si no hago ninguna tontería no tiene porqué pasar nada..., tengo que amortiguar la caída con las rodillas y sentarme poco a poco sin darle un golpe... conseguido. Qué gran experiencia, ya ha terminado, y el caballo lo ha hecho bien, un par de palmaditas para que vea que estoy satisfecho, y ya me toca ir a desensillarlo, qué pena haber saltado al final de la clase, llega a ser al principio y podría haber hecho muchos más.