martes, 27 de septiembre de 2011

Un libro, un bosque, una historia.



Avanzaban despacio, más pendientes de lo que veían que de lo que pisaban. Recorrían un estrecho sendero casi oculto entre la vegetación. El canto de los jilgueros y los gorriones proporcionaba una atmósfera de lo más apacible, en la que las encinas, coloreadas de un verde oscuro, completaban ese cuadro sonoro y sereno. Hacia dónde iban, para qué querían saberlo, solo les importaba caminar, dejarse guiar por el fresco aroma de la hierba y las curiosas formas de los árboles. En un momento dado, decidieron respirar desde la sombra. Se les pudo ver hojeando las páginas de un viejo libro. Al leer, sus rostros perdieron su simpática sonrisa, la serenidad del bosque ya no les calmaba. No parecía el mismo lugar, los gorriones cantaban con un deje de amargura, el baile de las hojas al son del viento provocaba ligeros escalofríos y el insecto más insignificante cobraba un protagonismo excesivo.


Un verdecillo bajó desde la encina más cercana para beber en un pequeño charco, un chillido descontrolado le puso en alerta, al girarse encontró unos ojos humanos que le observaban con pánico. El bosque, que antes era paz y serenidad, se había convertido en la imagen viva de una pesadilla. ¿Es este el poder de un libro?

jueves, 22 de septiembre de 2011

¡Hablando de palabras!



A veces emplea frases extrañas, como si no supiese lo que está diciendo "la verdad es que ni siquiera aquí en China se puede decir que el turco que hablan los indoneses sea imposible" No pretendo desprestigiarlo. El valor de su mensaje reside en la capacidad de expresarlo, nunca hasta ahora se han podido leer palabras tan profundas y concretas "canto al viento canto al tiempo, porque curiosos son, pasa uno pasa el otro y de ellos no queda mas que yo."

Hay muchas maneras de llegar a un objetivo, ¿porqué ha elegido el de sentarse delante de un teclado y teclear? No cabe duda que la mejor respuesta es aquella proporcionada por nuestro protagonista: "Las palabras sumergen al espectador en una realidad poética, elevada, superior. Y lo hacen mediante un idioma concreto." dudo si el idioma es la palabra misma o es el medio. En este camino de incertidumbre cualquier duda puede dejar de serlo. Así es como el poeta describía el fin de una duda "tan solo duró un momento, pero nada más perpetuo. Fue un salto al vacío, y a la vez un vuelo de águila imperial. Fue algo muy difícil de explicar, pero tan fácil de entender cuando se mira de verdad..."

Un día, sentados a la sombra de un viejo y arrugado olivo, le contaba la increíble satisfacción que el blog me proporcionaba. Él, después de un rato callado, hizo esta observación"es como una estantería en la que pones palabras que un día te sugirieron algo..." Continuó con una descripción que no soy capaz de recordar, a veces unas pocas palabras asaltan mi memoria "No agobia, no oprime, no exige ni reclama " las retengo unos breves segundos pero al intentar explorarlas desaparecen.

La perfección no tiene nombre, solo vemos un reflejo suyo y ya nos parece bello. Si algún día alguien la busca, se dará cuenta de que la lleva dentro. Es un secreto dicho entre palabras camufladas, la poesía de este joven lo expresa casi sin aliento, sé tú mismo, y llegarás lejos.


Hay frases que al descontextualizarse pierden su contenido, ruego al autor que disculpe mi osadía.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Canción incoherente.



Cerca de esta Mansión hay una casita de pesca, en ella solíamos reunirnos un grupo de amigos a tocar la guitarra y leer historias; historias de terror, historias de poesía, historias de dolor o historias de gloria. A veces historias nuestras, a veces historias tuyas. Algunas demasiado tuyas para ser nuestras. En cada suspiro se exhalaba un aliento de deseo, en cada mirada desenfocada aparecía tu recuerdo. En cada palabra se escondía tu inexistente presencia. Qué podíamos hacer, eramos jóvenes y estúpidos, negligentes soñadores. No te preocupes, ya está arreglado, ahora ya sé que no existes, solo eres un sueño como lo es la vida en la que vivo. Hablo contigo y hablo solo. Es lo que he decidido, sufrir por crearte y llorar por no poder mirarte.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La estatua del rey desconocido.



Un pueblo erigió una estatua
una figura de mármol y plata
siempre fue venerada
vara de oro, corona de estrellas
semblante perfecto y mirada atenta.

Fue su protector durante mucho tiempo
su refugio en los momentos inciertos
el final llegó con la duda
¿de quién es esa figura?

Vara de oro corona de estrellas
riquezas ajenas de brillo prestado
el pueblo perdió su cultura
se secaron sus raíces más duras
perdió la confianza.

En la grieta de los cimientos
ya no quedan esperanzas
ese pueblo cayó
como cayó esa estatua.


Autores: Baltasar y Enrique Gralla
Con la colaboración y el apoyo de Mª Magdalena Gralla