Salió al escenario erguido, serio, impasible. Nada le afectaron los aplausos que le estaban dedicando, ni los golpecillos que recibía por la espalda en señal de reconocimiento. Ni siquiera a la sonrisa de la presentadora le dedicó gesto alguno. En su discurso fue seco y directo, inexpresivo e inquietante. Acababa de recibir el oscar al mejor actor por interpretar el papel de inspector insociable y parecía haber asistido a su propio entierro. El público estaba conmocionado, extrañado. ¿sería posible que esa fuese su personalidad? ¿ha ganado el oscar por interpretarse a si mismo? Un silencio inquieto reinaba en el auditorio.
Terminó su discurso como lo había empezado, nadie aplaudió. Empezó a bajar la escalera con ese aire de pasividad del que había estado haciendo gala y se sentó junto a su mujer. En un susuro y con una sonrisa nada disimulada le dijo "realmente me merecía este oscar".

