jueves, 31 de marzo de 2011

Un libro cualquiera.


Abrió el libro por una página cualquiera y empezó a leer. Su imaginación se disparó con las cinco primeras palabras, ¿de qué irá esta historia? pensando durante unos minutos, construyó un argumento que cuadraba perfectamente con ese párrafo.

"Lejos, en la selva, vivía una especie ya extinguida, los Gruptos. Eran unos seres increíbles, de una inteligencia parecida a la de los humanos. Por aquel entonces ya era una especie muy reducida. Eran peludos, de cuerpo alargado, se movían a cuatro patas, excepto cuando querían comunicarse. Cada dos semanas se reunían en el claro de la colina gris. Allí intercambiaban noticias y se enteraban de los cotilleos de los de su especie. También marcaban las directrices de cómo tenía que ser un buen Gruptos. Un día en estas reuniones, apareció un desconocido. Tenía la piel más oscura, y era más ágil y espabilado que el resto, era capaz de razonar y entender todo lo que se decía allí. Sus costumbres eran muy diferentes. Cuando llegó su turno de palabra, les contó al resto su propia historia. Había venido desde detrás de la tercera colina, allá donde los árboles no crecen. Sus padres desaparecieron en el momento en que era capaz de desenvolverse solo. Poco a poco se fue acercando a la gran ciudad y aunque ningún hombre le vio durante los años que estuvo allí, el pudo observar y entender toda su conducta y su forma de funcionar. Allí se dio cuenta de lo que quería y fue en busca de una sociedad parecida entre los de su especie.

Cuando terminó de hablar se pudo percibir un cuchicheo constante con palabras como "un salvaje" o "no es de nuestra especie". Al oír esto entendió que no sería bien recibido, y se quedó dubitativo, tenía que elegir entre volver a su antigua vida o intentar integrarse en una sociedad que conocía más por sueños que por hechos."

Al leer un poco más descubrió que el libro contaba la historia de una familia exiliada en Argentina que se planteaba volver a su País de origen. Cerró el libro de forma brusca y lo tiró a la mesa más cercana, creando un sonido sordo con el que pretendía exteriorizar su frustración.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Conciertos


Para algunos solo es un trozo de madera con unas cuerdas haciendo ruido, estos llevan el malhumor en la sangre. Para él es una herramienta que permite hacer arte. Cada mañana sale a la calle a tocar. Los transeúntes le toman por un mendigo más, alguno de vez en cuando lo machaca con un "si en vez de perder el tiempo, buscaras un trabajo..." a estos comentarios siempre da la misma respuesta "sin la música el tiempo se perdería" A veces le cae alguna moneda, gesto que agradece, pero no necesita.

Algunas veces se puede ver a un chico medio escondido observando las escenas de la calle, si le preguntasen que es lo que está haciendo, lo primero que diría es "estoy escuchando" y a la pregunta de "¿En qué estás pensando?" respondería con una frase muy simple "nunca repite la canción".

Cuando termina de tocar, recoge su tinglado y antes de desaparecer de la zona, suele saludar al acordeonista de la calle paralela a la suya, normalmente le da lo que ha conseguido. Luego da por concluido su ensayo y vuelve a casa.

domingo, 6 de marzo de 2011

El perdón descansa en la otra orilla


Llega la noche, atisba el alba
se van los pensamientos,
llega el dolor
soledad inquietante
cesa ya, te lo ordeno.
Dormir no puedo.
Vuelve un pensamiento
tenue, gris..
un recuerdo
escondido en las sombras del tiempo
breve, confuso, lejano...
era una promesa?
era un sueño?
inquietante penumbra
mala voluntad?
segundas intenciones?
alimento de la duda
despertar no puedo.
Torbellino de ideas,
respuestas no preguntadas,
preguntas no formuladas,
dudas, eternas dudas..
el ansia no la sacia el viento
el sueño no llega en el tormento
despierto del pensamiento para tornar sufrimiento
un reproche.
Un recuerdo nítido veo en tu rostro
Y si te digo "antes del crepúsculo"
ya veo, tu mente despejada
recuerda sus palabras.
Tengo el corazón sombrío
busco a explicación para ocultar a olvido
quizá has escrito el no mensaje.
La imaginación vuela en el sentido del viento
quizás pretendas esto.
Arrancar a un cuerpo en vilo
unas pocas palabras claras


si es así
no lo has conseguido.