jueves, 30 de diciembre de 2010


Estaba yo cumpliendo mi deber, como capitán del navío "Esperanza". Manejando el timón para mantener el rumbo. Nos dirigíamos hacia las islas Mosán, partiendo desde el puerto de Cala vieja, al norte de Mortoñe. Llevábamos ya día y medio de viaje, y divisamos un buque a una distancia aproximada de 5 millas. Según mis oficiales, y yo era de la misma opinión, ese barco tardaría dos días y medio en darnos alcance. Como el puerto al que nos dirigíamos se hallaba a un día desde las coordenadas en las que nos encontrábamos, solo debía preocuparme de mantener el rumbo y escoger los mejores vientos.

El barco que yo lideraba contaba con una tripulación de 100 hombres, de los cuales 10 eran oficiales, 10 artilleros y los restantes marineros de baja condición. Solo habían sido adiestrados en el arte de interpretar los vientos, y manipular las velas. Nadie se había encargado de enseñarles a disparar cañones, o una noción básica de combate. Comprenderán que con semejantes pasajeros no me podía permitir una batalla.

Lo que aconteció después aún no puedo explicármelo, empezó una tempestad y, de tan ocupados que estábamos para evitar volcar, no nos dimos cuenta de la maña del buque que nos perseguía. En 20 horas nos dieron alcance, bastó con un simple cañonazo para organizar el escándalo. Al no disponer de tripulación competente impedí a mis hombres el organizar una escaramuza y les convencí para no ofrecer ninguna resistencia, confiando en la dignidad del agresor. Yo mientras esto ocurría, al percatarme de la enseña pirata del otro buque, decidí coger un bote de forma discreta, y asegurar así mi supervivencia. Dejando a todos mis hombres sufriendo las consecuencias de mis actos. Llegué a puerto tres largas horas después del abordaje. Mientras remaba pude escuchar el clamor de una refriega distante, que fue demasiado breve. Con esto puedo garantizar la pérdida de esos 100 hombres, y del mejor navío de nuestras filas.

Espero que su señoría pueda tener piedad de este cobarde, pues considero la cobardía como una enfermedad y no un defecto o un acto de egoísmo como piensan otros. Por ello espero que su señoría entienda mi conducta y juzgue, siempre en su recto proceder, de forma ventajosa, para salvaguardar a este servidor de la corona, que enfermo, no pudo atender su obligación.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Despertar

Al abrir los ojos vio un ente blanco con una forma desconocida, moviéndose por un espacio blanco, decorado con algún que otro objeto de forma extraña. A su izquierda tenía una superficie elevada, en ella se encontraban otros seres semejantes al anterior con otros colores, en su mayoría tonos rojos y verdes. Guiado en todo momento por la curiosidad, siguió con su observación del entorno donde había aparecido. Al fondo podía ver una superficie que irradiaba una luz amarillenta en la que se expresaban símbolos mediante zonas iluminadas, algunas de estas se movían a un ritmo concreto. Había otros objetos, aunque no les dedicó mucha atención.

Le costaba muchísimo encontrarle sentido a todo lo que veía y escuchaba, era como vivir en dos realidades paralelas que no concuerdan. No por ello dejaría de observar, de escuchar o, sobre todo en los primeros días, de oler. Con el olfato podía identificar aquello que no podía entender con la vista o el oído, no era capaz de explicar por qué, pero era el sentido que más usaba en esos días, ahora diría que es absurdo, pero en ese momento, era algo imprescindible.

Al cabo de un rato empezó a escuchar un chillido agudo y constante, este sonido provocó el movimiento del ser rojo, quien dirigiéndose hacia un rincón de la habitación, cogió un objeto blanco, flexible y esponjoso, para luego, acercarse a él y colocárselo con mucho cuidado entre las piernas. Le hacía falta un pañal limpio.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad



Nuevas luces iluminan tu rostro
Tus primeras luces, tus primeras miradas.
Nuevas canciones los ángeles cantan
Tus primeras palabras escuchadas
Nuevos ruidos se escuchan al alba
Animales de granja anuncian tu llegada
Nuevas gentes por el portal aparecen
Rostros te contemplan en esta madrugada.

Son tus primeras miradas.

Estás a los brazos de María
Ella te mira, ella te vela
Ella te observa, ella te sostiene.
estás en un lugar recóndito
resguardado de las estrellas
por una bóveda de tierra,
Estás en una cueva, oculto entre bestias
Ni fuego, ni cuna, ni mantas
Solo un montón de paja babada
Para coronar tu llegada.

Nuevas estrellas surgen de la nada
detalles que decoran tu cuna dorada.
Nuevas personas descubren tu venida
largos viajes para adorar tu mirada.
Nuevas luces coronan al alba
Y amanece un día de esperanza.
Nuevas canciones se cantarán mañana
Para conmemorar tu llegada

domingo, 19 de diciembre de 2010

Historias de un "no"


Solo dijo una palabra, tajante, rotunda, no daba pie a ninguna réplica. Sabían perfectamente que no iba a ceder, nunca lo hacía. No por ello dejaban de intentarlo, quién sabe, quizás esa vez fuese el primer punto de inflexión, la propuesta era bastante buena, no era demasiado moral, pero quitando eso, era perfecta. Tenían la esperanza de dar en el clavo, de acertar con el precio de ese hombre.

No se les ocurría la forma de entrarle. Parecía una barrera infranqueable, dudaban si respetarle o simpatizar con él. Le conocían desde hacía 12 años, y aún no sabían cómo manipularlo ni cómo engañarle. Aunque esto último no les convenía, por lo menos dependiendo de él como dependían. Por muy cercano que pareciese, a la hora de hacer tratos con él, siempre estaba distante, recapacitando desde la sombra, haciendo esos cálculos que le caracterizaban, y sus decisiones eran impredecibles pero tajantes. Imponía su autoridad con su presencia, y la ejecutaba, la mayoría de las veces, con una simple mirada. De esta forma se evitaba muchas propuestas indiscretas o preguntas impertinentes.

Sabían que tenían pocas posibilidades y mucho que perder, si seguían con el plan establecido se estaban desenmascarando y para eso no habría vuelta atrás. Lo volvieron a proponer con todos los detalles, usando todas sus cartas y todos los argumentos posibles, desnudando la propuesta hasta los más ínfimos detalles, y por respuesta obtuvieron otro tajante y rotundo NO. Y al no poder ir al circo, para disimular su resignación, se quedaron viendo la tele hasta tarde, como si nada hubiese pasado.

domingo, 12 de diciembre de 2010


Digan lo que digan, la verdad es esta. No he podido llamarte antes porque se me ha acabado la batería del móvil, ya se que no deja de ser una excusa, pero así me siento mejor. La exposición ha sido un éxito, es posible que consiga vender todos mis cuadros, incluso esos que tenía en el almacén a punto de tirarlos, les hice un pequeño retoque y ya no parecen los mismos. Qué pena que no hayas podido venir, te habría gustado ver como se ha ido la señora Vancaster al no conseguir encontrar el modo de arruinar mi exposición. La verdad es que me da un poco de pena, a lo mejor me pasé un poco cuando le dije eso del derroche del dinero, pero bueno, alguien tenía que decírselo... Aquí se está muy bien, te tendré que traer algún día, Palma es una ciudad increíble, estuve visitándola con un amigo que hizo de guía, me llevó por la catedral, por el casco antiguo, e incluso dimos una vuelta por el puerto, ya te contaré todo esto con detalles pasado mañana, si no se retrasa el avión... Mañana iremos a dar una vuelta por pueblos de esta isla, por lo visto está muy bien.

¿Sabes qué cuadro es el que les ha impresionado más? dudo que lo aciertes, así que te lo diré, ha sido el del hombre y el niño, la verdad es que me ha sorprendido, recuerdo que lo pinté para relajarme, y ya ves, ha revolucionado la sala, quizás tienes razón cuando dices eso de que vale más disfrutar de lo que se hace que agobiarse haciendo nada. Quería darte las gracias por tu apoyo y por tus consejos, intentaré llamarte mañana.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Perfectamente imperfecto...


Perfección se encontraba sola. Era la más odiada de todas, pero ella también tenía sus recelos. No soportaba ver a Improvisación cuando tomaba la iniciativa, ni ver cómo Protagonismo intentaba eclipsar a los demás. No conseguía entender cómo en un mundo donde debería reinar Orden se había erigido en el trono a Apariencia, y ésta, más que reinar, parecía volar a los aires de Astucia. Se desesperaba constantemente al darse cuenta de que Justicia se había escondido a la sombra de Cobardía, y se lamentaba al ver que solo unos pocos, como Filosofía e Imaginación, se alumbraban con la llama de Esperanza.

Perfección en el fondo se daba cuenta de que no tenía razón, que ni ella misma era capaz de hacer las cosas que quería que se hiciesen. Pero por su forma de ser, y siguiendo los consejos de Orgullo, siguió siendo la que era, una repelente compañera.