
Que no te apene la distancia,
que no te aflija el recuerdo.
Porque la auténtica agonía
es la de conocer el olvido
de un pasado perdido.
Confundidos en las sombras,
se esconden los recuerdos.
Quise recordarlos, ya era tarde.
Olvidé sus palabras.
Enterré su magia en el baúl del tiempo.
Ahora que los saco, ahora que los veo,
son como ropa vieja
con un pasado glorioso
roído por la polilla y el polvo.
No todo es triste,
aún se conserva la belleza
de otro tiempo.
Quizás baste con un remiendo,
ayúdame a recordar
y será otro el sonido de este lamento.

