
Todavía recuerdo el sonido del mar, el olor de la playa y esa brisa marina con la que el tiempo se acelera. Fíjate, he visto dos veces el mar y se me ha grabado su imagen mucho más que la del jardín de ahí fuera. Hay veces que me pregunto por qué dejé de lado mis sueños, aunque la respuesta es muy fácil; porque me decanté por uno de ellos. No necesito nada más. Te preguntarás por qué hoy estoy así, tienes razón en eso de que ayer estaba muy callado, y tengo la respuesta a tu pregunta. Hoy al despertarme, me he dado realmente cuenta de que morir no significa callarme.
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