miércoles, 16 de marzo de 2011

Conciertos


Para algunos solo es un trozo de madera con unas cuerdas haciendo ruido, estos llevan el malhumor en la sangre. Para él es una herramienta que permite hacer arte. Cada mañana sale a la calle a tocar. Los transeúntes le toman por un mendigo más, alguno de vez en cuando lo machaca con un "si en vez de perder el tiempo, buscaras un trabajo..." a estos comentarios siempre da la misma respuesta "sin la música el tiempo se perdería" A veces le cae alguna moneda, gesto que agradece, pero no necesita.

Algunas veces se puede ver a un chico medio escondido observando las escenas de la calle, si le preguntasen que es lo que está haciendo, lo primero que diría es "estoy escuchando" y a la pregunta de "¿En qué estás pensando?" respondería con una frase muy simple "nunca repite la canción".

Cuando termina de tocar, recoge su tinglado y antes de desaparecer de la zona, suele saludar al acordeonista de la calle paralela a la suya, normalmente le da lo que ha conseguido. Luego da por concluido su ensayo y vuelve a casa.

2 comentarios: