Cerca de esta Mansión hay una casita de pesca, en ella solíamos reunirnos un grupo de amigos a tocar la guitarra y leer historias; historias de terror, historias de poesía, historias de dolor o historias de gloria. A veces historias nuestras, a veces historias tuyas. Algunas demasiado tuyas para ser nuestras. En cada suspiro se exhalaba un aliento de deseo, en cada mirada desenfocada aparecía tu recuerdo. En cada palabra se escondía tu inexistente presencia. Qué podíamos hacer, eramos jóvenes y estúpidos, negligentes soñadores. No te preocupes, ya está arreglado, ahora ya sé que no existes, solo eres un sueño como lo es la vida en la que vivo. Hablo contigo y hablo solo. Es lo que he decidido, sufrir por crearte y llorar por no poder mirarte.
El camino sigue y sigue desde la puerta. El camino ha ido muy lejos, y si es posible he de seguirlo recorriéndolo con pie decidido hasta llegar a un camino más ancho donde se encuentran senderos y cursos. ¿Y de ahí adónde iré? No podría decirlo (J. R. R. Tolkien)
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Canción incoherente.
Cerca de esta Mansión hay una casita de pesca, en ella solíamos reunirnos un grupo de amigos a tocar la guitarra y leer historias; historias de terror, historias de poesía, historias de dolor o historias de gloria. A veces historias nuestras, a veces historias tuyas. Algunas demasiado tuyas para ser nuestras. En cada suspiro se exhalaba un aliento de deseo, en cada mirada desenfocada aparecía tu recuerdo. En cada palabra se escondía tu inexistente presencia. Qué podíamos hacer, eramos jóvenes y estúpidos, negligentes soñadores. No te preocupes, ya está arreglado, ahora ya sé que no existes, solo eres un sueño como lo es la vida en la que vivo. Hablo contigo y hablo solo. Es lo que he decidido, sufrir por crearte y llorar por no poder mirarte.
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